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Nota de lanacion.com
lunes 10 de febrero de 2014  
    La Machine, en Buenos Aires        
   


El misterio de una nave

 
   

El extraño aparato de hierro y plantas forma parte de la instalación francesa Expedición vegetal, que despertó la curiosidad de los porteños

 
   


 
Avenida

Los transeúntes se sorprendieron ante la presencia de la supuesta nave que funciona con energía vegetal
y "aterrizó casualmente". Foto: MartÍn Felipe / AFV


Por   | LA NACION
 

Recién ahora se puede decir sin dar vueltas: Expedición vegetal, la performance que hasta ayer estuvo en pleno centro porteño, es una propuesta de la compañía de teatro callejero La Machine. El señor que apareció en los medios presentándose como el Comandante FD es François Delarozière, director artístico de esta compañía que tiene sede en Nantes (Francia).

Expedición vegetal podría encuadrarse como una experiencia de teatro callejero, una gran instalación urbana o como un hecho performático que irrumpe en el trajín urbano. Claro que para que este complejo entramado haya podido tomar cuerpo existió una serie de complicidades.

"El trabajo, que ocupa un espacio público sin aviso previo, requiere de la complicidad de los organizadores, de los encargados de la ciudad, de los negocios de los alrededores y de la prensa misma. Como no es un espectáculo tradicional, hay que crear toda una situación. En Buenos Aires, desde un principio quisimos que la gente que salga de la estación Perú de subte se tope, de golpe, con la nave. Para que eso se dé, debemos cuidar al máximo la situación de la sorpresa", apunta el director de esta expedición.

Delarozière cumple al máximo esa consigna. En mi caso, había visto este trabajo hace pocas semanas, en Chile, paso previo al "aterrizaje" porteño. En aquella oportunidad, al momento de entrevistarlo, y mientras la expedición estaba a la vista de todos, sólo accedió a hablar como el Comandante FD. Recién a principios de la semana pasada acordó volver a encontrarse con LA NACION ya como director de la compañía. Hubo condiciones: publicar esta nota una vez que la nave haya "despegado".

Mucho antes de arribar a cada ciudad, la Compagnie La Machine hace llegar a los organizadores (Ministerio de Cultura porteño, en este caso) una especie de instructivo a cumplir. Dice: "No se deben mencionar los términos «espectáculo», «performance» y «show». No debe aparecer el nombre de Francis Delarozière como director artístico. No debe informarse el lugar del aterrizaje preciso ni la fecha de partida".

También se clarifica la línea argumental escuchada en estos días. O sea, que la nave Aéroflorale está a cargo de un equipo de científicos que viajan por el mundo estudiando la biodiversidad. Y que son esos científicos quienes lograron capturar y almacenar la energía de las plantas que permite al gran aparato funcionar con total autonomía. Una vez planteados estos ejes rectores, la nave va.

Durante años, François Delarozière fue parte de la compañía Royal del Luxe. Ellos fueron los que, en 1992, presentaron en Buenos Aires un desfile en el que se contaba la historia de Francia. Tuvo lugar en la avenida 9 de Julio. Con el paso del tiempo, aquel hipnótico, impactante y desbocado trabajo se convirtió en hito, en marca de referencia en lo que hace al teatro callejero en gran escala. Uno de los espectadores de aquel maravilloso delirio fue Diqui James ("esa tarde no paré de llorar", expresó alguna vez el creador de Fuerzabruta). Tan instalado en la memoria colectiva quedó aquello que, en 2010, Diqui James fue el que estuvo a cargo del Desfile del Bicentenario, en el cual, no casualmente, contaba la historia argentina.

En aquellos tiempos de la Royal, Delarozière prefería estar en los talleres, diseñando y construyendo grandes escenografías y maquinarias fantásticas. Las cosas cambiaron. De hecho, durante estos tres últimos días de Expedición vegetal, estuvo siempre en su tienda de campaña a cargo hablando con la gente, siempre como científico.

Desde 1999 dirige su propia compañía (en verdad, está a cargo de una enorme fábrica de ficción en la que trabajan cientos de constructores, artistas plásticos, inventores, electricistas, mecánicos, escultores, acróbatas, diseñadores, escenógrafos, performers y siguen los rubros). Una fábrica abierta todo el tiempo al público porque el work in progress de cada espectáculo ya es todo un espectáculo en sí mismo (como la estrategia comunicacional de La expedición vegetal, cuyo eje es, casi, la no comunicación).

La compañía se fundó 1999, en Tournefeuille, localidad próxima a Toulouse. Al principio, aportaba el know how a otros grupos. En 2001 crearon su primer espectáculo. Se llamó Grand Repertoire - Le Grand Répertoire des Machines. Desde ese momento, la maquinaria no paró. En 2003, presentaron una performance

exhibición que fue vista por más de 700.000 personas. En el Gran Palais, de París, la gente hacía cola. En 2008, en Yokohama, Japón, las autoridades del puerto advirtieron a la población de la presencia de un objeto no identificado en aguas profundas. Era una araña de 13 metros de altura, brazos de 20 metros y 25 toneladas de peso que, a los días, se paseaba por la ciudad. Y a falta de una, fueron dos arácnidos. Dos que, en algunos momentos, se peleaban. Es la misma araña que se trepó por la fachada de la catedral de Reims.

En Nantes, donde está la gran fábrica, crearon un gran parque fantástico. Allí vive un elefante de 12 metros de altura que se desplaza por el lugar con 50 personas a bordo. ¿Arquitectura en movimiento? Tal vez. En 2012, coparon la plaza Napoleón de la ciudad francesa La Roche-sur-Yon. La noche del 1° de septiembre, 12.000 personas fueron hasta la plaza en donde iban a comenzar los trabajos de reciclado del lugar. Se toparon con enormes máquinas excavadoras que, de buenas a primeras, se transformaron en cuerpos gigantes a cargo de una coreografía monumental. En pleno baile, toda la ciudad se quedó sin luz. A partir de ese accidente provocado comenzó a desplegarse una increíble cantidad de acciones a lo largo de los meses. De aquello quedó una serie de animales máquinas que cualquier visitante opera como si fuera un gran parque escultórico interactivo.

"En Europa -cuenta este estudiante de biología y bellas artes-, desde principios de los ochenta las nuevas formas del teatro callejero comenzaron a tomar fuerza. El texto se mezclaba con la música, la actuación, la danza, las artes visuales, el circo. De esa mixtura nació este tipo de expresión a cargo de creadores que no estaban vinculados a una disciplina en particular. Con el tiempo, estas experiencias empezaron a entablar un fuerte vínculo con lo urbanístico, la arquitectura y el paisaje urbano. De hecho, muchas de nuestras acciones forman parte de estrategias gubernamentales destinadas a desarrollar a una comunidad."

El actual tour de Expedición vegetal comenzó en Europa, pasó por el Amazonas, cruzó los Andes, llegó a la Plaza de Mayo, pasará a una isla africana del Atlántico hasta llegar a Madagascar. En distintos idiomas ellos dirán lo mismo: que la energía de las plantas hace mover a la gran nave. El Comandante FD nunca se saldrá del guión..

 
 
P/ leer la nota directamente de lanacion.com:
http://www.lanacion.com.ar/1662705-el-misterio-de-una-nave